Economía

"El costo de un sándwich": la frase con la que Rodríguez buscó bajarle el precio a la tasa que quiere cobrar en Chimbas

La intendenta de Chimbas, Daniela Rodríguez, confirmó que insistirá con la tasa inmobiliaria para que rija a partir del año que viene: "Es una decisión tomada", aseguró en el programa Demasiada información, de 0264 Radio. Para bajarle el impacto a la medida, eligió una comparación que buscó sonar liviana: dijo que el costo, "a valores del año pasado", iba "desde una gaseosa de primera marca a poco menos de un sándwich caliente de lomoteca".

"El costo de un sándwich": la frase con la que Rodríguez buscó bajarle el precio a la tasa que quiere cobrar en Chimbas
El problema es que la comparación esquiva lo esencial: no dice el monto en pesos, no aclara si es un pago mensual, bimestral o anual, y tampoco lo actualizó a valores de este año —pese a que el proyecto que impulsará recién regiría en 2027—. Sin esos datos, la frase funciona más como un recurso para instalar la idea de "es poca plata" que como información real para el vecino que tiene que pagarla. Y hay un contraste que la propia gestión no puede esquivar: mientras pide a los vecinos una nueva tasa porque el municipio "no llega" con los recursos, el presupuesto 2026 que su Ejecutivo envió al Concejo incluyó un aumento del 72% en la partida del Carnaval departamental, que pasó de 360 a 620 millones de pesos. El propio presidente de la comisión de Hacienda del Concejo, Eduardo Rodríguez, señaló públicamente que ese incremento "llama la atención". Es decir: la suba no fue un invento de un vecino enojado ni una sospecha sin sustento, la propuso el propio Ejecutivo municipal. A eso se suma que la "decisión tomada" que menciona la intendenta depende, en los hechos, de un Concejo Deliberante que le rechazó el mismo proyecto de tasa por unanimidad el 30 de diciembre de 2025 —incluidos los concejales de su propio espacio, el PJ—. Rodríguez no explicó si la nueva versión corrige los reparos que motivaron aquel rechazo o si es una reedición del mismo texto. Consultada sobre las críticas por lo inoportuno de la medida, la intendenta fue tajante: "Nunca es el tiempo políticamente correcto, pero hay un municipio que tiene que avanzar". La frase suena razonable en abstracto, pero choca con la realidad cotidiana de buena parte de los vecinos de Chimbas, que hoy hacen malabares para sostener al día la boleta de luz, el agua y los servicios esenciales. Pedirles una tasa nueva —con el argumento de que "es como un sándwich"— mientras el propio municipio destina más recursos a un festejo, es, como mínimo, una decisión que merece explicarse con seriedad, no con una metáfora.
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