Qué son las "granjas de bots" y por qué también aparecieron indicios en redes sanjuaninas
El caso de Fernando Cerimedo, detenido en Bolivia, puso en agenda un fenómeno que ya es moneda corriente en la política digital: el uso de cuentas falsas para inflar likes, comentarios y visualizaciones.
En San Juan, usuarios y observadores de redes vienen señalando desde hace tiempo patrones similares.
Una "granja de bots" es, en términos simples, una estructura tecnológica que permite administrar cientos o miles de cuentas falsas en redes sociales desde un mismo sistema. No son personas reales interactuando: son perfiles automatizados o semiautomatizados, muchas veces gestionados por un solo operador, que se activan en simultáneo para dar like, comentar, compartir o aumentar las visualizaciones de una publicación puntual.
El objetivo de estas estructuras es simple y efectivo: instalar la sensación de que un candidato, un mensaje o una idea tienen un respaldo popular genuino cuando en realidad ese "apoyo" es artificial. Se usan para viralizar contenido, para atacar a un adversario político con cuentas anónimas, o directamente para simular una base de sustento social que en los números reales no existe.
El tema volvió a primer plano tras la detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, consultor argentino que trabajó en la campaña presidencial de Javier Milei en 2023. La Fiscalía boliviana confirmó el hallazgo de una "mini granja de bots" en un allanamiento a sus propiedades, y trascendió que el propio consultor había reconocido públicamente en el pasado haber administrado miles de cuentas artificiales para posicionar contenidos en redes.
Señales que también se vieron en San Juan
El fenómeno no es exclusivo de la política nacional. En redes sociales sanjuaninas, distintos usuarios vienen marcando desde hace tiempo un patrón que llama la atención: publicaciones de algunos espacios políticos que, de un momento a otro, acumulan una cantidad de comentarios fuera de lo habitual, muchos de ellos provenientes de cuentas con nombres que no parecen corresponder a usuarios locales —perfiles con nombres de origen chino, árabe u otras nacionalidades poco frecuentes en el usuario sanjuanino promedio—, sin foto de perfil, con pocos seguidores o creados recientemente.
Este tipo de señales —cuentas genéricas, nombres que no condicen con el entorno geográfico de la publicación, comentarios repetidos o poco naturales— suelen ser, a nivel general, indicios asociados al uso de bots o cuentas automatizadas en distintas partes del mundo. Eso no permite, por sí solo, afirmar que en San Juan exista una estructura organizada como la que se investiga en el caso Cerimedo: haría falta un análisis técnico específico para confirmarlo con precisión.
Lo que sí deja el caso boliviano es una alerta y una pregunta abierta para la política local: en un contexto donde las redes sociales pesan cada vez más en la construcción de imagen de los candidatos, ¿cuánto de lo que se ve en las publicaciones políticas sanjuaninas es respaldo genuino y cuánto podría ser, ni más ni menos, otra cara del mismo negocio que hoy investiga la Justicia de Bolivia?